Criar en un mundo sin tiempo

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El tiempo es un factor primordial de toda vida y al parecer una carencia muy recurrente en la actualidad. Entre tanto la sociedad nos bombardea con más responsabilidades que adquirimos sin más, pero en términos de maternidad ¿se puede criar hijos sin tener tiempo? La respuesta y los porqués nos los da Isabella Paz, directora de Felices Jugando, centro de práctica psicomotriz Aucouturier.

La adultez es muy acelerada. No hay momentos para uno mismo; tampoco para los seres queridos, entre ellos los hijos que necesitan de los padres como guías para la vida. Ya va siendo hora de hacer un stop y caminar más despacio en pro del disfrute de los procesos que a cada uno le corresponden, tal como lo requiere la maternidad. Para Isabella Paz es de relevancia que todos nos preocupemos por el bienestar físico y mental, y más aquellas personas que han asumido la responsabilidad de tener hijos.

Tus pequeños necesitan tiempo real para que puedas lograr ser empático con sus emociones y gestionar su madurez. Pero ¿cómo se logra sin tiempo? “¡Ayyyy no! No se puede criar sin tiempo y menos ahora. ¡Imposible! La sociedad va muy rápido y a muy temprana edad se tiene acceso a vivencias tóxicas como la pornografía, entre tantas, que rápidamente se reproduce en la escuela”.

Eso sí, ella aclara que hay que prepararse y estar conscientes de cómo nos manejamos nosotros (los padres). En el caso de que seas madre, Isabella pone el ejemplo de que si llegas muy cansada o estresada del trabajo y entiendes que necesitas unos minutos para ti, antes de dedicarte a tus hijos, hazlo, porque si no es así te pueden vencer por cansancio y accederás a todo lo que quieran para salir de ellos. Entregarle un celular inteligente con acceso al mundo digital es uno de los errores más frecuentes porque en ello hay muchos peligros a los que queda expuesto el infante.

Educar requiere tiempo y repetición, lo cual es imposible si no estás presente; y estar significa liberarte de comparaciones y vivir hacia fuera. La educación del hogar nace desde adentro y se extiende hacia afuera; una fórmula que anula la tan mencionada frase de que “los niños de ahora son malcriados”, cuando en realidad no es así, lo que necesitan es tu presencia para conducirlos en su camino hasta que alcancen la madurez, que les hagas entender lo que le ocurre y cómo lo deben manejar porque por la edad su cerebro no les permite ser racionales.

“Neurológicamente los niños funcionan con el cerebro primitivo y emocional, el racional comienza a madurar a partir de los 5 y 6 años. No se les puede pedir que no hagan una rabieta cuando no saben cómo hacerla, lo que ayuda a regular esa conducta es la presencia plena de los padres”. Cada momento es vital para ser padres; procura comer con tus hijos al menos una comida al día y que en ella no estén las distracciones tecnológicas de ninguna de las partes (ni ellos, ni tú) y sin interrupciones de pararse a cada momento. Conversa con ellos, pon límites, sin maltrato, y combínalos con tiempo y amor. Esta es una experiencia que no se delega, ni a las niñeras, ni a la escuela, ni a los abuelos… para ellos es otro tipo de vivencia, la tuya requiere que tu cuerpo y mente estén en un mismo sitio y disposición para responder a sus necesidades físicas y emocionales. Como experta en el área Paz ha visto aumentar los problemas conductuales infantiles, siempre generados por un desequilibrio familiar, por eso a las terapias hay que involucrar a la familia. Que le des tu tiempo y cariño es la mejor solución.

“Cada niño cuenta su historia de vida a través del movimiento y hay que estar ahí para conocerla”.

4 cosas en las que tienes que aterrizar

Priorizar en tu agenda. Determina qué es lo que deseas; detén proyectos si es necesario, como una maestría. Esto también significa que si sales del trabajo te toca ir directo hacia tus hijos.

Ocúpate de la rutina de tus hijos. Las cosas pequeñas crean lazos y con ellas compensas mucho del tiempo que se pasa sin ellos; son ideales para instruirlos. Esto incluye jugar, lo cual no es un tiempo perdido sino una inversión importante.

¡Cuídalos de la tecnología! El uso de teléfonos inteligentes a destiempo puede ser desfavorable para los niños, más cuando no se cuenta con el suficiente tiempo para supervisar cada cosa que hacen. Si la necesidad es comunicarte dale un “maquito” (celular no inteligente).

Invierte en tu vida emocional. No puedes dar lo que no tienes, analízate y busca lo que necesitas para que estés bien para ti y para ellos.

Puedes comunicarte con Isabella Paz siguiendo el instagram @felicesjugando o en su web www.felicesjugando.com


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